En el norte de Toluca, la Semana Santa en Santiago Tlaxomulco no necesita presentación entre sus habitantes, pero este 2026 tiene un motivo especial para volver a mirar hacia sus calles, cumple 39 años de representaciones ininterrumpidas a cargo del Concilio La Alegría de Cristo, con la participación de más de 80 personas que darán vida a uno de los montajes comunitarios más constantes de la zona.

Lejos de tratarse de un evento improvisado, esta representación se ha sostenido por generaciones que han heredado papeles, vestuarios y la responsabilidad de mantener vigente una tradición que cada año se reorganiza desde la comunidad. En esta edición, además, se suma la Banda de Guerra Leones, integrada por estudiantes de una primaria de la delegación, que acompañará algunos momentos clave con toques solemnes.
Semana Santa en Santiago Tlaxomulco crece con nuevas generaciones
A casi cuatro décadas de su inicio, la Semana Santa en Santiago Tlaxomulco no solo se mantiene, también se adapta. Nuevas generaciones se integran al elenco mientras otras continúan detrás de la organización, lo que permite que la representación conserve su esencia sin quedarse estática.

Las actividades arrancan este jueves a las 19:00 horas con la escenificación de la Última Cena. A lo largo de la noche se desarrollan pasajes como la despedida de Jesús con María, la venta, el baile de Salomé, la oración del huerto, así como la aparición del Bautista, la plegaria de San Juan y las escenas con Magdalena y María.
Cada uno de estos momentos se construye desde lo colectivo, con ensayos previos y acuerdos entre vecinos que permiten que la narrativa avance con orden, aun cuando el escenario son las propias calles de la delegación.
El viernes santo toma las calles en Santiago Tlaxomulco
El viernes santo, a partir de las 10:30 horas, la representación entra en su punto más intenso dentro de la Semana Santa en Santiago Tlaxomulco, con los juicios de Jesús ante Poncio Pilato, Anás y Herodes.

Después, la escenificación se traslada al recorrido de la calle de la amargura rumbo al calvario, donde el público deja de ser solo espectador y acompaña el trayecto, ya sea en silencio o con rezos, en un ambiente que mezcla fe, tradición y participación comunitaria.
A 39 años de haber comenzado, esta representación no se sostiene por grandes producciones, sino por la constancia de quienes cada año deciden volver a contar la misma historia desde su barrio, con sus propias voces y frente a quienes la siguen haciendo suya.


