El ataque en la pirámide de la Luna, en Teotihuacán, no fue un estallido aislado ni un episodio fortuito. Desde la cronología presentada por el secretario de Seguridad del Estado de México, Cristóbal Castañeda Camarillo, hasta los indicios expuestos por el fiscal José Luis Cervantes Martínez, el caso apunta a un ataque planeado con antelación, ejecutado en solitario y con rasgos que encajan en un perfil psicopático.
En la conferencia encabezada por la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo, se reconstruyó lo ocurrido este lunes durante el ataque, que dejó dos personas muertas, entre ellas el agresor, y 13 lesionadas, incluidos turistas extranjeros y menores de edad.

Teotihuacán ataque pirámide de la Luna, minuto a minuto
La Teotihuacán ataque pirámide de la Luna comenzó a tomar forma a las 11:20 horas, cuando se reportó a una persona armada amagando visitantes en la zona de la pirámide de la Luna. Tres minutos después se activó el despliegue de seguridad y para las 11:30 ya había presencia de la Guardia Nacional.
Lo que siguió fue rápido. El agresor abrió fuego contra los elementos federales, fue herido en una pierna y, acorralado, terminó por dispararse. Para las 12:20 horas, el sitio ya estaba bajo control, con el perímetro cerrado y las tareas centradas en evacuar, contar a los heridos y trasladarlos a hospitales.
En ese lapso, explicó el secretario, hubo cautela para no sobredimensionar las lesiones, ya que varias personas resultaron heridas en medio del pánico, no necesariamente por impactos de bala.

Un ataque que no fue espontáneo
Lo que vino después en la exposición del fiscal fue lo que terminó por cambiar el ángulo. La Teotihuacán ataque pirámide de la Luna no solo dejó víctimas, también dejó pistas claras de preparación.
El agresor, identificado como Julio César Jasso Ramírez, había visitado previamente la zona arqueológica, se hospedó en hoteles cercanos y realizó recorridos de reconocimiento. Es decir, no llegó al azar.
Entre sus pertenencias se localizaron manuscritos, imágenes y material relacionado con hechos violentos ocurridos en otros países, particularmente en Estados Unidos, lo que abre la hipótesis de un comportamiento de imitación.
“Hay una tendencia a copiar este tipo de eventos”, explicó el fiscal, al referirse a un posible patrón tipo copycat.
El arma, un cabo suelto
Uno de los puntos que sigue abierto es el origen del arma. Las autoridades no pudieron rastrear un revólver calibre .38 especial debido a su antigüedad.
Las autoridades confirmaron que solicitaron apoyo a instancias estadounidenses, pero al tratarse de un arma anterior a 1968, no hay registros que permitan ubicar su procedencia.
Aun así, todos los indicios balísticos coinciden con esa arma, lo que refuerza que el ataque fue ejecutado por una sola persona.

La intervención que contuvo el daño
En medio de la tensión, la intervención de la Guardia Nacional terminó por frenar lo que pudo escalar más.
Cinco elementos realizaron detonaciones y ya rinden declaración, aunque la propia Fiscalía adelantó que su actuación se encuadra en el cumplimiento del deber, por lo que no se prevé acción penal en su contra.
El saldo es contundente, una mujer canadiense de 32 años murió tras recibir un impacto que terminó por comprometer órganos vitales, mientras que otras 13 personas resultaron lesionadas, siete de ellas por arma de fuego.
La Teotihuacán ataque pirámide de la Luna deja, más allá de la cifra de víctimas, una línea clara de investigación, un agresor que actuó solo y un patrón de violencia que no surgió de la nada, sino que se construyó paso a paso antes de detonar en uno de los sitios más emblemáticos del país.

